Iglesia de Sta. María Magdalena
1.
. Introducción
Santa María Magdalena es uno de los templos románicos más sugerentes de Zamora. Declarada monumento nacional en 1910, reúne arquitectura, historia y misterio: desde su vínculo con la Orden de San Juan hasta el célebre sepulcro de la dama desconocida..
2.
. Historia del templo
La historia de Santa María Magdalena está ligada durante siglos a la Orden de San Juan de Jerusalén. Tras la desamortización, el templo perdió su función parroquial y, a finales del siglo XIX, vivió una nueva etapa con la llegada de las Hermanas de María.
3.
. Interior
El interior de Santa María Magdalena destaca por su sencillez y armonía. La nave única, la cabecera semicircular, los baldaquinos y el pozo embutido en el muro crean un espacio luminoso, sereno y lleno de detalles singulares.
4.
. El sepulcro
El sepulcro románico de Santa María Magdalena es una de las piezas más admiradas del templo. Atribuido a una dama desconocida, une belleza escultórica y sentido espiritual en una escena sobre la muerte, el alma y la esperanza del cielo.
.
5.
. Portada sur
La portada sur de Santa María Magdalena es el gran acceso monumental del templo. Situada en la fachada principal, reúne la belleza del románico zamorano con una cuidada ornamentación que prepara al visitante para entrar en uno de sus espacios más singulares.
6.
. Fachada sur
La fachada sur de Santa María Magdalena concentra buena parte de la belleza exterior del templo. Su portada principal, el rosetón, los contrafuertes y los ventanales muestran una arquitectura equilibrada, donde el románico se abre ya a nuevas formas góticas.
7.
. El ábside exterior
El ábside de Santa María Magdalena es uno de los elementos más elegantes del templo. Su forma semicircular, las columnas adosadas, las ventanas saeteras y la luz del oriente resumen la belleza serena del románico zamorano.
8.
. Fachada norte
La fachada norte de Santa María Magdalena muestra el rostro más sobrio del templo. Su portada secundaria, la solidez de los muros y la cercanía de la torre desmochada permiten leer otra dimensión del edificio: más discreta, pero llena de memoria medieval.
