Una investigación reciente ha permitido identificar una tabla pintada a mediados del
siglo XV por Nicolás Francés, uno de los artistas más reconocidos del gótico
internacional. La obra ha formado parte del retablo de la iglesia de San Miguel de
Villalpando y ha correspondido a una de las cuatro tablas originales que lo integraban.
El conjunto estaba compuesto por cuatro pinturas “hermanas”. Hasta el momento, se
ha tenido constancia de la localización de tres de ellas en importantes instituciones
museísticas: el Museo de Arte de Cincinnati, el Museo Nacional de Arte de Cataluña
y el Museo de Montserrat. La cuarta tabla ha permanecido en paradero desconocido
desde su salida de Villalpando en 1957.
La localización de la obra ha sido posible gracias a una metodología de investigación
innovadora desarrollada por el historiador técnico de la fundación Jaime Gallego. Tras
varios meses de trabajo, Gallego ha localizado un negativo fotográfico fechado en
1960 en el Institut Amatller, procedente del fondo del historiador y marchante José
Gudiol Ricart. Este documento ha acreditado la presencia de la pintura en el mercado
internacional del arte y se ha convertido en un elemento clave para seguir la pista de
la obra.
A partir de este hallazgo, se ha analizado la correspondencia mantenida entre la
Schaeffer Gallery de Nueva York y el Cincinnati Art Museum, en la que se ha
constatado el interés de esta institución por adquirir la pintura, aunque la operación
finalmente no se ha materializado.
Para determinar su ubicación actual, se han aplicado técnicas de inteligencia artificial
a la imagen histórica, cuyos resultados han arrojado dos coincidencias exactas con
fotografías recientes tomadas por visitantes del museo en el que se custodia la obra.
El análisis de los metadatos de dichas imágenes ha permitido identificar la tabla en
los archivos digitales del Michele and Donald D’Amour Museum of Fine Arts, ubicado
en Springfield (Massachusetts, Estados Unidos). La institución ha confirmado que
custodia la pintura, titulada Procesión al Monte Gargano, en su galería de arte
medieval, y ha colaborado estrechamente con ZamorArte para reconstruir el recorrido
de la pieza hasta su ingreso en el museo, facilitando asimismo documentación y
material fotográfico.
Según ha señalado Jaime Gallego, “aunque duele tener esta y otras pinturas tan lejos
de Villalpando, hoy solo queda lamentar que el patrimonio se haya malvendido y
asumir que no se pueda exigir su devolución”. No obstante, ha subrayado que el
hallazgo “es un motivo más para valorar el patrimonio que aún se conserva y cuidarlo
de mejor manera, empezando por la propia iglesia de San Miguel, de la que salieron
las tablas y que actualmente se encuentra en un estado de grave deterioro”. En este
sentido, ha destacado que “las cuatro tablas de Nicolás Francés han sido las mejores
embajadoras de la villa” y ha expresado el deseo de que puedan reunirse en el futuro
en una exposición temporal en el proyectado Museo de la iglesia de San Pedro de
Villalpando.
La investigación sobre las pinturas góticas de San Miguel se presentará en el
Congreso Internacional Memoria de la Ausencia, que se celebrará próximamente en
la ciudad de Burgos. En este contexto, el 23 de enero Jaime Gallego ofrecerá una
ponencia dedicada al periplo de estas obras maestras de la pintura gótica, en la que
aportará información inédita sobre el patrimonio villalpandino expoliado durante el
siglo XX.









