La iglesia de San Cipriano acogerá del 23 al 25 de octubre la cuarta edición de Músicas Cercadas, el festival de música antigua organizado por el Ayuntamiento de Zamora con la colaboración, entre otros, de la Fundación ZamorArte, que vuelve a ceder este espacio patrimonial para una cita ya consolidada en el calendario cultural de la ciudad.
El ciclo fue presentado este jueves con la participación del alcalde de Zamora, Francisco Guarido; la concejala de Cultura, María Eugenia Cabezas; el director de la Fundación ZamorArte, Juan Carlos López; Luis Felipe Palacios, responsable de Gestión Integral del Patrimonio Intelectual; y el director artístico del festival, Alberto Martín.
Nacido en 2022 con motivo del 950 aniversario del Cerco de Zamora, Músicas Cercadas alcanza su cuarta edición con una propuesta que mantiene una clara vocación: situar a Zamora como referencia en el ámbito de la música antigua y de la interpretación históricamente informada. Durante tres días, San Cipriano reunirá a artistas y formaciones de primer nivel internacional en un formato concentrado, cuidado y pensado específicamente para la ciudad.
El alcalde, Francisco Guarido, recordó durante la presentación el precedente de El Pórtico, festival que durante años convirtió a Zamora en un referente nacional, y señaló que Músicas Cercadas recoge de algún modo aquella sensibilidad, adaptándola a una nueva etapa. Guarido destacó que la ciudad vuelve a apostar por una programación “excepcional” que une música, patrimonio, ocio y atractivo turístico, con capacidad para atraer a un público especializado durante el último fin de semana de octubre.
La concejala de Cultura, María Eugenia Cabezas, subrayó que Zamora puede sentirse “con orgullo” nuevamente situada en el mapa nacional de los festivales de música antigua de primer nivel. Según explicó, la ciudad, precisamente por su dimensión, debe apostar por propuestas “diferentes, muy especiales y muy bien hechas”. En ese sentido, puso en valor el carácter singular de Músicas Cercadas, tanto por la calidad de sus intérpretes como por el espacio que los acoge.
Uno de los elementos que define el festival es, precisamente, la iglesia de San Cipriano. La Fundación ZamorArte vuelve a colaborar con la iniciativa facilitando el uso de este templo, uno de los espacios más emblemáticos del románico zamorano, cuya arquitectura, acústica y atmósfera se han convertido en parte esencial de la experiencia musical.
El director de la Fundación ZamorArte, Juan Carlos López, expresó el agradecimiento de la entidad a todas las instituciones y personas implicadas en el proyecto y resumió con claridad el sentido de esta colaboración: “Queremos seguir siendo una puerta a la que se pueda llamar”. López recordó que ZamorArte “es una fundación nacida con vocación de servicio a esta ciudad” y defendió que “el patrimonio se tiene que poner a disposición de la cultura y tiene que ser vivido”.
Desde esta perspectiva, la presencia de Músicas Cercadas en San Cipriano responde plenamente a una de las líneas de trabajo de la Fundación: abrir el patrimonio a la sociedad, generar nuevos vínculos con los espacios históricos y favorecer que los templos sean reconocidos no solo como bienes a conservar, sino también como lugares capaces de acoger belleza, encuentro y creación cultural. “Nunca mejor que la música para llegar a este objetivo”, señaló Juan Carlos López.
También el director artístico del festival, Alberto Martín, insistió en que San Cipriano no es un simple contenedor, sino una parte fundamental del ciclo. “San Cipriano es una parte esencial de Músicas Cercadas; no solamente es un espacio, es una atmósfera”, afirmó. Martín explicó que cada concierto se programa teniendo en cuenta las características del templo, de forma que repertorio, intérpretes y arquitectura dialoguen entre sí.
“La programación no consiste simplemente en seleccionar grupos, artistas o repertorios, sino en que todo encaje como un guante en el espacio en el que estamos”, añadió el director artístico. Según destacó, la música permite que el público descubra San Cipriano de una manera distinta en cada concierto, generando una experiencia irrepetible en torno al silencio, la escucha y la emoción del espacio.
La cuarta edición de Músicas Cercadas se abrirá el viernes 23 de octubre con Léa Desandre y Thomas Dunford, en un programa íntimo que recorrerá la música francesa desde el primer barroco hasta el siglo XX. El sábado 24 de octubre habrá doble cita: por la mañana actuará el grupo belga Psallentes, con un programa centrado en la música de Hildegard von Bingen; y por la tarde llegará el turno del conjunto francés Le Paladin, dirigido por Jérôme Correas, junto a Lucile Richardot, con una propuesta inspirada en la figura de Lucrecia y su presencia en la música barroca.
El festival concluirá el domingo 25 de octubre con A Nocte Temporis y el tenor Reinoud Van Mechelen, en un programa dedicado a cantatas de Johann Sebastian Bach. Alberto Martín destacó que lo verdaderamente excepcional de esta edición es poder reunir en un mismo fin de semana, en Zamora y en un espacio como San Cipriano, a intérpretes habituales de los grandes festivales europeos.
Las entradas tendrán un precio de entre 20 y 30 euros, con un abono de 80 euros. Los abonos saldrán a la venta el 13 de octubre y las entradas sueltas podrán adquirirse a partir del 19 de octubre, a través de la web del festival y, previsiblemente, también en un punto físico de venta que se confirmará más adelante.
Con esta nueva edición, Músicas Cercadas consolida una alianza especialmente fecunda entre música, ciudad y patrimonio. Y San Cipriano, de la mano de la Fundación ZamorArte, volverá a mostrarse como un espacio vivo: un templo histórico que no solo se visita, sino que se escucha, se habita y se redescubre a través de la cultura.










